Las torres que ves en el horizonte son las de Elarian, la ciudadela flotante de los elfos celestes. Desde allĂ, esta guerrera âde mirada firme y armadura marcada por la feâ vigila los portales que conectan los planos conocidos con lo innombrable. No es una princesa. No busca tronos. Ella es una guardiana del equilibrio, atrapada entre el deber y la memoria de una traiciĂłn.
đżđ„âïž AquĂ, el fuego y el hielo no solo se enfrentan: se heredan. Las Sendas Elementales marcan el destino de cada nacido. Pero cuando el manĂĄ comienza a corromperse y los cristales se agrietan desde dentro, incluso los antiguos dioses dudanâŠ
â đ§ Este es solo el principio. Cada personaje, cada facciĂłn, cada rincĂłn de Caelyndor respira historia, traiciĂłn y belleza. Acompåñanos. Siente. Descubre. Recuerda⊠el mundo ya estĂĄ roto. Lo que hagas con los fragmentos⊠depende de ti.